
Dios nos llama muchas veces a ejercer el poder libertador de EL PERDÓN, pero primero es importante tener claro un par de cosas al respecto:
- Es una decisión: nuestra naturaleza humana no nos llama precisamente a perdonar, sino a almacenar rencor, a no dejar pasar una mala palabra, un error del otro (como si nosotros fuéramos perfectos y no cometiéramos errores... -ironía-) Por tanto, perdonar es una decisión, no un sentimiento que nos nazca naturalmente en nuestro corazón, que es traicionero por lo demás.
- El perdón no necesariamente en bilateral, es decir, no necesitamos que el otro nos pida perdón/disculpas, yo tomo la decisión de perdonar para liberar esos malos sentimientos, independiente de que quien me ofendió este o no arrepentido o nos lo manifieste, yo decido hacerlo por amor y para soltar esa pesada 'mochila'.
- Perdonar no es olvidar, yo perdono, pero teniendo presente que se me ofendió o faltó al respeto. No se trata de ser ingenuos, sino obedientes al llamado del Padre a no almacenar esos sentimientos que no provienen de Él.
- No es fácil. ¡Vaya que no lo es! Sobre todo cuando tenemos razón y se nos ha hecho un gran daño, pero como consejo es importante que cuando venga el recuerdo de esa herida, nosotros contrarrestemos ese pensamiento negativo con el recuerdo de que nosotros ya perdonamos.
El Perdón es sanidad, Dios nos llama a vivir los lutos que las heridas/afrentas infligidas por otros nos causan, entregarle esa carga y sanar, es un proceso y como tal cada uno lo vive de forma distinta, lo importante es vivirlo... lo importante es DECIDIR PERDONAR.
[En lo personal yo decido perdonar porque Dios me perdonó primero, así como amo porque Él me amo primero, en su inmensa perfección]
Por lo demás no somos perfectos y muchas veces las personas nos dañan sin la firme intensión de hacerlo o producto de la negligencia, y cuando hay un vínculo de amor, también se puede enfrentar el tema con una conversación sincera, tranquila y no conflictiva sino que sirva para reponer los lazos dañados.
Los invito a perdonar, sonreír más seguido y vivir en paz consigo mismos y con los demás.
("amar al amigo ¿que esfuerzo tiene?,
es amar al enemigo lo que cuesta")
es amar al enemigo lo que cuesta")